Ya en la edad terciaria, la vid existía en la tierra como lo testimonian los fósiles de esa época geológica. Sin embargo la era glaciar durante la cual los hielos cubrieron prácticamente toda la superficie actualmente ocupada por Europa, la hizo desaparecer. No totalmente puesto que en la edad cuaternaria se encuentra de nuevo vitis silvestris (vid silvestre) en Grecia y vitis vinífera. nuestra vid actual, en Cólquide, al sur del Cáucaso, aproximadamente en lo que ahora es Armenia. De allí invadió toda la cuenca del Mar Mediterráneo.
La Biblia dice también que Adán y Eva después de ‘haber comido el fruto del árbol de la Ciencia”, se dieron cuenta de su desnudez, tuvieron vergüenza y se taparon. La Biblia no habla de manzana y a riesgo de ser tratado de herético digc que, como en esta zona del Medio Oriente donde se desarrollan las escenas que relata la Biblia no había manzanas, comieron un lindo racimo de uvas. Luego, como no tenían ningún trapo a su disposición, se taparon, no con hojas de manzano, que no había, y que hubieran resultado algo chicas por lo menos para el Sr. Adán, sino con hojas de parra.
Dice el “Génesis” (IX - 18/28): “Noé, agricultor, comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Bebió de su vino y se embriagó”. El Génesis cuenta también que Lot se emborrachó y que sus dos hijas, que no tenían otros hombres a mano y querían poblar la comarca donde vivían, aprovecharon la embriaguez de su padre. No se escandalicen, la noción del incesto ha sido y es muy variable según los tiempos y los lugares.
Ya en una lejana antigüedad el poeta griego Homero a quien se atribuye la “Illa-da” y la “Odisea”‘ escritas en el siglo ix antes de Jesucristo, hablaba de la vid. Según el poeta, Aqui-les se había hecho forjar un escudo de oro que debía ser inmenso pues tenía grabadas varias escenas de la vida. Entre ellas se veía “una viña cargada de racimos de uva”. La guerra de Troya se sitúa en el año 1185 antes de Jesucristo y cerca de Troya, en otras localidades vecinas que databan de los años 3000 a 3500 antes de la era cristiana, se encontraron semillas de uva.
Mucho más apasionante que su descripción botánica es la historia de la viña. Numerosos sabios han investigado el origen de la vid. esta planta que, como el trigo, el olivo y el lino, acompañó siempre nuestra civilización.
En primavera, brotan las yemas que dan hojas de un verde claro. En verano, el verde se oscurece, aparecen los racimos y según las latitudes, al final del verano o al principio del otoño, los racimos maduran, toman un color violeta oscuro cuando son de uva tinta o guardan un color verdoso si son de uva blanca.
Puede crecer en forma de copa o bien apoyarse sobre varias hileras de alambre o bien tomar la forma cada vez más adoptada, por sus altos rendimientos, del parral. La vid pierde sus hojas en invierno y parece desnuda. Pero este período de sueño invernal juega un papel importante en su equilibrio vegetativo y la calidad de sus frutos.
LA VID Y SU HISTORIA
No se preocupen. No voy a aburrir a mis lectores con una clase de botánica. Además, ¿quién no conoce la vid y su fruto, la uva? Hasta en la ciudad da sombra a los patios. Donde se cultiva en gran escala, para la industrialización y la comercialización de la uva, se planta en largas filas, se riega o no se riega, según los lugares en Francia el riego está prohibido, se ara, se la deja limpia de malezas. También se poda cada año.
Por cierto, este tipo de bodeguero existe y existirá siempre, si no el activo servicio de represión del fraude del Instituto de Vitivinicultura no tendría razón de ser y como se sabe: “el miedo al gendarme es el principio de la prudencia”.
Pero es cierto también que los bodegueros entienden cada vez más que el mejor negocio no es el del fraude, sino el de la calidad.
Agregaré para mejor conocimiento de causa que al dejarse tal mezcla en bordalesas bien curadas con vino, hasta podría tomar el gusto a vino, pues si el vino hace al tonel, luego el tonel hace al vino.










