Visitar la bodega Peñaflor de los hermanos Pulenta es ir de sorpresa en sorpresa. En el inmenso patio se ven edificios, galpones para recibir y enviar mercaderías, oficinas, en el fondo un desvío del ferrocarril con vagones-tanques para ser cargados de vino. ¿Pero dónde está la bodega? Abajo, me dice mi guía, el enólogo Ernesto Amprimo. Tomamos un ascensor y bajamos. Bajamos la altura de varios pisos. Al salir al pasillo veo filas de toneles perfectamente barnizados, un piso antirresbaladizo colorado, azulejos que cubren toda la altura de las piietas, caños fijos que corren a lo largo de las paredes. Ni pizca de olor a vino. Es a la vez una cripta y la catedral del vino, exclamo.

Canciller Borgoña

Borgoña: Variedades: Syrah, Malbec, Pinot tinto, Pinot gris. Resulta de un corte armonioso entre vinos de las variedades citadas. Aterciopelado, de buen bouquet. Estacionamiento: por lo menos 5 años en madera.

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Vino Canciller Traminer Rouge

Vino Canciller: proviene de corte entre vinos de uvas blancas y tintas, Pinot blanco, Semillón, Pinot gris, Malbec, Cabernet. Cada variedad se elabora por separado, luego se cortan para dar lo que se puede llamar un rosado oscuro o un tinto liviano, aterciopelado, muy agradable.

Variedad Riesling renano

Riesling renano: elaborado en blanco en cubas de madera de 100 hectolitros. Estacionamiento: 4 años. Buen vino blanco. Ya tuve oportunidad de decir que, a mi parecer, los blancos no necesitan de la madera ni de un estacionamiento prolongado. Cuestión de gusto personal pero que coincide con una tendencia cada vez más generalizada.

Vinos finos de Mendoza

El prestigio del popular “Toro” hace olvidar los vinos finos. Sin embargo éstos tienen también una legítima reputación. Ya que el jefe del departamento de enología estaba de acuerdo con los datos del librito del I.N.V, voy a conformarme con repetir sus indicaciones. Pero antes debo precisar que si Giol recibe vinos de todos los acimut de la provincia para los vinos de mesa, al contrario, elabora sus vinos finos únicamente con las uvas de sus propios viñedos conducidos en espalderas de tres alambres y situados en el distrito de Maipú, donde crecen en suelo arenoso-arcilloso, poco profundo, con subsuelo pedregoso. Gozan además de un clima templado, seco, luminoso, frío en invierno, algo caluroso en verano.

Bodega de Mendoza Giol

El hielo se había derretido y charlamos un largo rato. Supe así que, además de su bodega de Mendoza, Giol alquila otras en toda la extensión de la provincia, desde Las Heras, al norte, hasta General Alvear, al sur. Veinte establecimientos, algunos años 45, muelen uva, en tiempo de vendimia, por cuenta de Giol. Pero todos los vinos elaborados son transportados después a la bodega central de Maipú. Aquí se cortan, se tipifican, se ensamblan para lograr una perfecta homogeneidad. De allí, sale el popular “vino Toro”, seco para el interior del país, desgraciadamente abocado al 4 por ciento para la zona del gran Buenos Aires, lo que me impide tomarlo porque soy determinado adversario de los vinos de mesa abocados. Considero que el “Toro” es uno de los mejores vinos comunes. Lo prueba el hecho que Giol exporta, cada año más, vino de mesa a Suecia donde tiene una firme clientela.

El mundo vitivinícola

Debía ver al señor Ignacio Molina Guiñazú, jefe del departamento de enología y toda una autoridad en el mundo vitivinícola de la provincia. La amable y comprensiva ayuda de una secretaria a quien le gustaba este pegadizo acento francés que no logré perder a pesar de años y años de presencia y de trabajo en varias zonas del país, me permitió penetrar, sin esperar demasiado, en la oficina del señor Molina Guiñazú. Me miró con cara de pocos amigos y me preguntó con un tono que me hubiera impresionado si mi larga carrera periodística no me hubiese curado de espanto.

Giol la bodega madre de Argentina

“A gran señor, gran honor”. Giol ya no es la bodega más importante de la Argentina a pesar de su capacidad de 750.000 hectolitros. Pero es la bodega provincial que regulariza el precio de la uva. En este sentido su papel es primordial. La bodega-madre, ubicada en el distrito de Maipú se compone, en realidad, de dos bodegas, la bodega de expedición situada en General Gutiérrez y la de elaboración, de crianza de los vinos, ubicada en Maipú. Entre las dos, distantes 3 kilómetros, corre a unos 4 metros de altura, un vinoducto.

Vino comun de mesa

Como no gozo del don de ubicuidad, no puedo tener la pretensión de recorrer las 237.497 hectáreas de viña que cubren el suelo mendocino, sin hablar de la zona sur de la provincia, ni tampoco visitar sus 817 bodegas. Además muchas de ellas se dedican solamente a la elaboración del vino comu de mesa. Aún, sin franquear el círculo privilegiado de los vinos finos, me hubieran faltado varias semanas para un estudio exhaustivo de las bodegas que los elaboran. Sin embargo, aunque incompleto, quiero dar ahora un panorama comentado, o por mí o por el Instituto de Vitivinicultura, de la producción de cierto número de empresas renombradas de la zona de Mendoza.

Cultivo de la vid en Mendoza

Las tierras, en general, son sumamente aptas para el cultivo de la vid. La altura varía entre 800 y 600 metros, lo que es un factor de calidad. El suelo es arenoso-arcilloso, permeable, sin mucho humus. La zona que se extiende hasta la precordillera es la mejor, con sus tierras livianas salpicadas de pedregullo. Tupungato, Lujan, Maipú, Perdriel, Agrelo, las Barrancas, son los mejores distritos. Rivadavia, San Martín, se encuentran ya algo más abajo. Los suelos son más profundos pero en algunos lugares padecen de salinización, muchas veces por culpa de los desagües.

Que Mendoza sea la capital de la vitivinicultura argentina, lo prueban los viñedos que empiezan pegados al límite de las ciudades satélites como Guaymallén y Godoy Cruz; estas bodegas “intra muros” como los de Arizu y de Escorihuela, la presencia también de la dirección del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), de la Bolsa de los vinos; las conversaciones en las terrazas de los cafés en que el vino ocupa el segundo lugar después del fútbol. Realmente, Mendoza vive del vino.