En cualquier restaurante de cierta categoría una botella de vino fino cuesta el doble de lo que vale en un almacén. Sin embargo las bodegas o los distribuidores consienten a los restaurantes el mismo descuento que a los almaceneros que, seguramente, es del orden del 30 %. 30 % de descuento, 100 % de aumento sobre los precios al público, a los cuales hay que agregar 22 % de laudo que no se debe cobrar sobre las bebidas pero que, por mala costumbre, siempre se carga en la adición. Tomemos el ejemplo de una botella que cuesta 2.000 pesos en al almacén. El propietario de un restaurante la paga 1.400 pesos y la vende a 4.000 Diferencia en más: 185 °o. Si agregamos el laudo el precio se eleva a 4.880 pesos. Diferencia en más: 248 %. Tal es el sobreprecio que los consumidores argentinos y los turistas extranjeros pagan por cada botella de vino fino que consumen en los restaurantes.
Jueves, junio 17th, 2010 | Author: Administrator

