El suelo uruguayo es apto casi en su totalidad para el desarrollo de la viticultura porque cuenta con una fertilidad media y alta y una composición muy variada según la región. A la hora de implantar el viñedo se debe seleccionar con cuidado la zona, desechando aquellos suelos demasiado fértiles, que favorecen el desarrollo vegetativo excesivo, en detrimento de la calidad del fruto. También deben evitarse aquellos predios con escaso drenaje pues, en los veranos lluviosos, no sólo se compromete la sanidad del cultivar sino también el mejor resultado. Las suaves ondulaciones que presenta el terreno permiten, si se eligen las laderas apropiadas, conseguir la mejor exposición solar, a la vez que aseguran una buena eliminación del agua de lluvia en el período de madurez.
Miércoles, julio 28th, 2010 | Author: Administrator

