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Vino tinto Fond de Cave

¿Por qué, entonces, los vinos de Peñaflor que compró la vieja y tradicional marca de los Benegas, Trapiche, no ocupa en el mercado local de los vinos finos un lugar más prominente? Porque, y lo lamento, la mayor parte de la producción se exporta. En Argentina, salen a la venta, en tintos, el Fond de Cave (apelación francesa, mal traducida al castellano por “resto de la cueva” mi mujer me sugiere: del fondo de la bodega), vino de buen cuerpo procedente de un ensamble de Cabernet-Sauvignon, Merlot y Verdot, estacionado en tonel y luego en botella, el Broquel que tuvo, en el tiempo de los Benegas, su época de celebridad, elaborado en gran parte con Cabernet-Sauvignon, lo que le da su color rubí y su personalidad, el Puente Viejo, corte de petite Syrah y de Malbec; en blanco, el Vézelay, vino seco, fresco, de buen sabor y aroma.

Conservación de vinos en buenas condiciones

En este inmenso sótano, la temperatura es prácticamente constante. No pasa de 18 grados asegurando buenas condiciones para la conservación de los vinos. En el curso de mi segunda y más bien reciente visita a la bodega Peñaflor, tuve la oportunidad de constatar que este establecimiento, a pesar de tener una capacidad de alojamiento de más de 100.000 hectolitros y moler hasta 150.000.000 de kilos de uva durante una sola vendimia, lo que hace pensar en una elaboración masiva de vino de mesa, posee también, en una sección aparte, toda la más moderna maquinaria para la elaboración de los vinos finos a base de uvas de sus propios viñedos de la zona de Mendoza. Sistema de presión suave para extraer el zumo de las uvas, instalación de gas inerte para evitar la oxidación de los vinos, piletas y cámaras de refrigeración, nada falta de lo que exige la técnica más actualizada.

Visita a la bodega Peñaflor

Visitar la bodega Peñaflor de los hermanos Pulenta es ir de sorpresa en sorpresa. En el inmenso patio se ven edificios, galpones para recibir y enviar mercaderías, oficinas, en el fondo un desvío del ferrocarril con vagones-tanques para ser cargados de vino. ¿Pero dónde está la bodega? Abajo, me dice mi guía, el enólogo Ernesto Amprimo. Tomamos un ascensor y bajamos. Bajamos la altura de varios pisos. Al salir al pasillo veo filas de toneles perfectamente barnizados, un piso antirresbaladizo colorado, azulejos que cubren toda la altura de las piietas, caños fijos que corren a lo largo de las paredes. Ni pizca de olor a vino. Es a la vez una cripta y la catedral del vino, exclamo.

Canciller Borgoña

Borgoña: Variedades: Syrah, Malbec, Pinot tinto, Pinot gris. Resulta de un corte armonioso entre vinos de las variedades citadas. Aterciopelado, de buen bouquet. Estacionamiento: por lo menos 5 años en madera.

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Vino Canciller Traminer Rouge

Vino Canciller: proviene de corte entre vinos de uvas blancas y tintas, Pinot blanco, Semillón, Pinot gris, Malbec, Cabernet. Cada variedad se elabora por separado, luego se cortan para dar lo que se puede llamar un rosado oscuro o un tinto liviano, aterciopelado, muy agradable.

Variedad Riesling renano

Riesling renano: elaborado en blanco en cubas de madera de 100 hectolitros. Estacionamiento: 4 años. Buen vino blanco. Ya tuve oportunidad de decir que, a mi parecer, los blancos no necesitan de la madera ni de un estacionamiento prolongado. Cuestión de gusto personal pero que coincide con una tendencia cada vez más generalizada.

Vinos finos de Mendoza

El prestigio del popular “Toro” hace olvidar los vinos finos. Sin embargo éstos tienen también una legítima reputación. Ya que el jefe del departamento de enología estaba de acuerdo con los datos del librito del I.N.V, voy a conformarme con repetir sus indicaciones. Pero antes debo precisar que si Giol recibe vinos de todos los acimut de la provincia para los vinos de mesa, al contrario, elabora sus vinos finos únicamente con las uvas de sus propios viñedos conducidos en espalderas de tres alambres y situados en el distrito de Maipú, donde crecen en suelo arenoso-arcilloso, poco profundo, con subsuelo pedregoso. Gozan además de un clima templado, seco, luminoso, frío en invierno, algo caluroso en verano.

Bodega de Mendoza Giol

El hielo se había derretido y charlamos un largo rato. Supe así que, además de su bodega de Mendoza, Giol alquila otras en toda la extensión de la provincia, desde Las Heras, al norte, hasta General Alvear, al sur. Veinte establecimientos, algunos años 45, muelen uva, en tiempo de vendimia, por cuenta de Giol. Pero todos los vinos elaborados son transportados después a la bodega central de Maipú. Aquí se cortan, se tipifican, se ensamblan para lograr una perfecta homogeneidad. De allí, sale el popular “vino Toro”, seco para el interior del país, desgraciadamente abocado al 4 por ciento para la zona del gran Buenos Aires, lo que me impide tomarlo porque soy determinado adversario de los vinos de mesa abocados. Considero que el “Toro” es uno de los mejores vinos comunes. Lo prueba el hecho que Giol exporta, cada año más, vino de mesa a Suecia donde tiene una firme clientela.

El mundo vitivinícola

Debía ver al señor Ignacio Molina Guiñazú, jefe del departamento de enología y toda una autoridad en el mundo vitivinícola de la provincia. La amable y comprensiva ayuda de una secretaria a quien le gustaba este pegadizo acento francés que no logré perder a pesar de años y años de presencia y de trabajo en varias zonas del país, me permitió penetrar, sin esperar demasiado, en la oficina del señor Molina Guiñazú. Me miró con cara de pocos amigos y me preguntó con un tono que me hubiera impresionado si mi larga carrera periodística no me hubiese curado de espanto.

Giol la bodega madre de Argentina

“A gran señor, gran honor”. Giol ya no es la bodega más importante de la Argentina a pesar de su capacidad de 750.000 hectolitros. Pero es la bodega provincial que regulariza el precio de la uva. En este sentido su papel es primordial. La bodega-madre, ubicada en el distrito de Maipú se compone, en realidad, de dos bodegas, la bodega de expedición situada en General Gutiérrez y la de elaboración, de crianza de los vinos, ubicada en Maipú. Entre las dos, distantes 3 kilómetros, corre a unos 4 metros de altura, un vinoducto.