El viñedo de la bodega, de 360 hectáreas, es el más extenso del país y el que cuenta con mayor variedad de cepas. Además de ser “el más lindo del mundo” según palabras de su dueño, Dante Irurtia, el viticultor uruguayo con más años de experiencia y precursor de la reconversión de la viña en los años de 1970. Cada año la bodega produce 4.400.000 litros entre vino fino y común pero “nunca vino malo”, otra afirmación de Dante Irurtia, quien gusta transmitir sus reflexiones acerca de una actividad en la que se inició antes de cumplir los 30. Una de ellas es la convicción de que al oeste del departamento de Colonia existen condiciones especiales para el cultivo de la vid.
Cerro Carmelo está en el punto donde la confluencia de los ríos Uruguay y Paraná forma el estuario del Plata. Gracias a la brisa que llega del rio las noches son frescas marcando una importante diferencia con la temperatura diurna muy favorable para el desarrollo del color y el aroma de los granos. En este microclíma la viña no sufre daño por heladas tardías y, como el ciclo vegetativo se inicia antes, la uva madura temprano. Las blancas se cosechan en enero y las tintas, que se benefician de la luminosidad de la segunda quincena de febrero, se recogen en el punto óptimo durante ese mismo mes.










