Vinos de Mendoza.
Mendoza, en materia de vinos argentinos es la enésima potencia, la capital de la vitivinicultura argentina. No ha sido, como ya lo dije, la primera provincia donde se plantó la vid, pero a partir de la época, a fines del siglo XIX, en que empezó el verdadero desarrollo del viñedo, fue la provincia en que se expandió más rápidamente. Una fuerte corriente de inmigración italiana en la región de Mendoza y una buena corriente de inmigrantes franceses en la de San Rafael, contribuyeron a esta expansión rápida de la vitivinicultura. Desde el punto de vista agrícola, la provincia se divide en dos partes: la parte norte, donde está Mendoza y que se extiende por la cuenca del río Mendoza; la parte sur, con San Rafael, Villa Atuel, General Alvear abarca las cuencas de los ríos Diamante y Atuel.
Entre las dos se extiende una pampa, otrora desértica, pero que se estrecha cada año un poco más merced al alargamiento de los canales de riego y a las perforaciones de pozos. Toda la provincia goza de un clima menos caluroso que el de San Juan. La diferencia de temperatura ya es notable, pero lo es mucho más la diferencia entre el número de días soleados de cada provincia. Mientras en San Juan el cielo, salvo los escasos días de lluvia o de tormenta, permanece totalmente despejado, en Mendoza y en San Rafael, aunque llueva poco el cielo permanece cubierto muchos más días durante el año.









