El viticultor que le proporcionó la cepa a Pascual Harriague fue Juan Jáuregui, argentino de Concordia, apodado Lorda. Jáuregui rodeó de misterio el nombre original de la cepa con la que compartió el apodo y hay quienes piensan que también alimentó las diferentes historias conocidas acerca de su procedencia. La Lorda o Harriague no es otra que la cepa francesa Tannat, proveniente de Iruleguy, en los Bajos Pirineos. También en Francia, en los Bajos Pirineos, pero en la localidad de Hasparen nació Pascual Harriague en 1819. De origen campesino, formó parte del primer gran contingente de inmigrantes vascos que arribó a Uruguay en los años ’30. Cuando llegó, en 1838, el joven superaba en diez años la edad del país que lo recibía. Apoyado por sus paisanos comenzó una vida de trabajo y empresa en la que la vitivinicultura fue culminación y complemento de gran variedad de actividades. Se había iniciado como peón en los saladeros del Cerro y llegó a ser dueño de su propio establecimiento La Caballada, en Salto.
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La uva a la que aludía el inspector y que se había difundido en tierras salterias durante aquel período de auge de la vitivinicultura llevaba el nombre de Pascual Harriague, inmigrante vasco francés que había muerto en abril de ese mismo año en París. El fue quien logró, luego de numerosos intentos frustrados de producir buen vino con otras variedades, adaptar la uva Lorda en su establecimiento de La Caballada, que fue luego bautizada Harriague y también llamada Arriaga por deformaciones del término sufridas en la transmisión oral.
PASCUAL HARRIAGUE
Con la mira en la exportación. Los primeros premios internacionales.
“La variedad por excelencia para los agricultores del Salto es el Harriague Tinto que predomina en todas partes y es exclusivo en muchos lugares, su rusticidad, su producción abundante, la clase de vino que se puede obtener según se dirijan las fermentaciones para producir unas veces vinos comunes de mucho cuerpo, color subido y sabor agradable sumamente apetecido en el consumo general, y otras veces vinos de color menos intenso, transparentes y aromáticos, que parecen anunciarle un puesto entre los vinos superiores” Así informaba el Inspector de Viticultura Teodoro Alvarez, con fecha 19 de diciembre de 1894.
Produccion de vino, el mismo Vidiella tuvo una visión de futuro con respecto a su labor de la cual dio testimonio su hijo Federico Rómulo Vidiella:”(…) cuando se consideraba poco menos que locura su insistencia en hacer viticultura nacional en gran escala, entonces se retemplaba a si mismo diciendo: Algún día se me hará justicia…! Además, yo que vine a este país sin nada, quiero retribuir de alguna manera a la tierra de mis hijos, todo el bien que de ella recibí!”
La actividad agricola.
Estas tres bellezas campesinas, 4110 custodian los cajones colmados de gruesos racimos, dicen en la serena estatuarla gracia de su actitud, de la sencilla giandeza de la obra cumplida por donFrancisco Vidiella. Contemplándola, en la gloria plena de su Juventud, se comprenden y justifican las miradas de algún •Baco», que debe andar atisbandolas. desde los vecinos parrales …
La producción de vinos había crecido y en el viñedo se contaban 94 cepas de diferentes regiones de España, Italia, Francia en su mayoría, pero también de Alemania, Chile, Argentina, Portugal y Estados Unidos. En 1916 el enólogo italiano A.N. Galanti registraba en su libro que la Granja Vidiella tenía una extensión de 36 hectáreas y 112.000 cepas plantadas, con predominio de las variedades Harriague o Tannat y Vidiella. Reconocía en ella el fruto de “un noble ejemplo de lo que puede la perseverancia guiada por el estudio y la inteligencia”
Los resultados de las sesenta y cinco a setenta mil plantas de viña que planté, desde 1876 a 79,vienen alentándome del desencanto que me habían producido las ocho mil plantadas en 1875. De las cincuenta y siete calidades de cepas que tengo, apenas hay ocho clases que responden a la calidad de tierra en donde establecí el viñedo (…)” En 1878 Vidiella seleccionó una cepa que había logrado aclimatar al suelo y clima del país, a la que luego se llamó Vidiella, que presenta las características de la cepa francesa Folie Noir y que cultivó en su granja de Colón.
Francisco Vidiella murió en febrero de 1884. una década después de la compra de la granja.
Con el tiempo Francisco Vidiella se convirtió en referente para la gente vinculada a la actividad agrícola. En más de una oportunidad fue consultado por la Asociación Rural que también le solicitó que preparara un manual donde volcara su saber a los efectos de divulgarlo. Hacia mediados de 1880, el viticultor daba cuenta del estado de ese texto: “Tengo escritas setenta y ocho fojas de mi trabajo práctico sobre vinicultura arreglado a las condiciones climatorias de este país. Esperaba los resultados de la cosecha de este año para poder apreciar mejor los resultados obtenidos (…) Hace cinco años que planté las primeras ocho mil cepas y si sus resultados no satisfacen por completo las lisonjeras esperanzas que alimentaba, espero que, con los nuevos ensayos que he llevado a cabo, quedarán satisfechas todas mis esperanzas.







