Antigua, como la mayoría de las variedades de la vid, la Marsanne se cultiva en el valle del Ródano desde hace siglos. Sin embargo no ha tenido la misma difusión de otras cepas francesas que acapararon el mercado de los varietales blancos. Por eso es comprensible que se la considere como una variedad nueva, que ha tomado notoriedad impulsada por el afán de las bodegas de ofrecer nuevas opciones a los consumidores. En las laderas del Ródano comparte su habitat con la Viognier y la Roussanne, otras dos uvas blancas que también comienzan a despuntar en el panorama de los vinos blancos del mundo. En esa región de Francia es común que las tres integren un corte y no es frecuente encontrarla en su versión varietal. En nuestro país, Reinaldo De Lucca posee un viñedo de una hectárea plantado en 1995 y, en consecuencia, ya maduro para producir fruta que dé vinos de calidad.
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La apuesta a la calidad no pasa solo por el viñedo ya que bodega ha incorporado nueva maquinaria: prensa neumática, despalilladora y estrujadora de última generación, tanques de acero inoxidable y barricas nuevas de roble. También se realizó un trabajo de aislamiento térmico de los techos para mantener la temperatura que requiere la elaboración del vino. Sin embargo, se conserva una antigua prensa de tornillo, accionada a mano porque permite realizar el prensado vertical, considerado por De Lucca, como “excelente”. En lo que se refiere a la comercialización, además de consolidarse en el mercado interno, se ha incrementado la corriente exportadora en número de clientes y volumen.
Cepas viejas: un tema de otra índole en el que también hace hincapié Reinaldo de Lucca es la edad de la viña. “Las cepas necesitan de un período de entre 10 a 15 años para encontrar su equilibrio con el ecosistema donde fueron implantadas”, afirma. “A partir de los 10 años comienzan a dar los mejores frutos. La estabilidad del ciclo vegetativo en las cepas adultas induce a una mayor capacidad de síntesis de la planta a la hora de construir las reservas y producir uvas con mayor concentración de sabores y aromas”. Si bien cada año se plantan nuevas cepas en su establecimiento, en la elaboración de vinos finos sólo tienen cabida las que alcanzan la mayoría de edad que el vigneron considera adecuada. En cuanto al sistema de conducción, De Lucca se inclina por la espaldera alta vertical con 1,30 m de altura, de follaje mínimo. En su opinión este “asegura excelente aceptación de energía solar y el mejor equilibrio con el ecosistema”.
Las cepas cultivadas, que se seleccionaron de acuerdo al suelo, son Tannat, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Marsanne, Ugni Blanc y algo de Viognier. La bodega tiene un vivero propio que fue abastecido en gran parte por los viveros de Gillibert de la zona de Orange, Francia. También provee a varias empresas nacionales. En la actualidad, además de la producción nacional se inició una etapa productiva en Argentina. De Lucca siempre subraya el imprescindible apego a la tierra de todas las personas vinculadas a la vitivinicultura quienes, a través de las generaciones contribuyen al poblamiento del campo y la conservación de las tradiciones vinícolas.
Torrontés:
En Argentina se la considera una variedad nacional, porque si bien en Galicia, España, se cultiva una cepa del mismo nombre, ambas tienen características diferentes. Sus orígenes, entonces, no son claros. Se sabe sí, que la variedad llegó a América de mano de los primeros conquistadores españoles. Se distingue por sus aromas florales, a menudo intensos, y que recuerdan a la Moscatel.
Trebbiano Toscano:
La variedad que en Italia se conoce con este nombre, en Francia se llama Ugni Blanc. En Italia, tal vez sea la variedad blanca que cuenta con mayor superficie de viñedos en producción. Sus plantas tienen un vigor reconocido y tienden a dar producciones significativas. Por esa razón, para obtener vinos de calidad, se hace más necesario restringir su brío natural.
Viognier:
Esta variedad se ha puesto muy de moda en la última década, entre otras razones por la necesidad de ofrecer nuevos varietales a consumidores ansiosos de experimentar otros sabores. Es la base de los famosos vinos blancos de Condrieux, en el norte del valle del Ródano. La Viognier es cada vez más solicitada y en consecuencia, sus viñedos crecen sin cesar, en muchas regiones del mundo vitícola.
Otras cepas.
Muscat Ottonel Muscat Frontignan.
La familia Moscatel, además de muy numerosa es muy variada, porque la integran uvas blancas, rosadas y tintas. La cepa se clasifica, sin duda, entre las más antiguas de las vides identificadas con claridad. De la Ottonel, Jancis Rohinson en su Guide to Wine Grapes dice que es la más pálida de toda la gama, tanto en el color de su piel como en el de sus vinos. Se distingue por sertal vez la única moscatel cultivada en Alsacia. La Frontignan lleva el nombre de la comarca de Francia en que más se ha cultivado. Sin embargo, bien podría ser la muy conocida Muscat Blanc, ya que casi no tiene diferencias con ella, tanto desde el punto de vista botánico, como en el tenor de sus vinos.
Riesling:
Una gran cepa blanca que se asocia con Alemania. Los importantes vinos blancos elaborados con ella en ese país tienen una capacidad de crianza en botella, difícil de obtener con otros varietales. Estos blancos alemanes tenían, a fines del siglo XIX, un valor similar al de los grandes tintos de Burdeos. Cuando las uvas Riesling llegan a la madurez óptima, sus vinos tienen aromas subyugantes que se vinculan a las frutas, las flores y a veces dan notas minerales.
Semillen:
Originaria del sudoeste de Francia, de la zona de Burdeos, se ha extendido mucho por todo el Hemisferio Sur. En su región de origen participa junto con la Sauvignon Blanc en los famosos vinos dulces de Sauternes. Por lo general, sus vinos varietales parecen destinados a jugar un papel secundario. Sin embargo, con uvas muy maduras provenientes de un viejo viñedo de baja producción, los resultados pueden sorprender por su expresividad.
Los vinos.
Sus aromas no presentan la misma amabilidad que los Chardonnay sino que se caracterizan por ser punzantes y, a veces, amoniacales. A pesar de ello, existe un vasto mercado de conocedores que la prefieren sobre otras cepas por su neta personalidad, que la hace inconfundible. Los adjetivos que describen su aroma vagan entre términos como “herbáceo, vegetal, ruda o de frutas verdes”. Sin embargo, si el verano resulta caluroso y se le permite a sus uvas madurar completamente, la fragancia varietal se modifica, pierde herbáceos y, en cambio, ostenta claras notas de guayaba.
Existen en el mundo distintos estilos que diferencian los Sauvignon Blanc y que muestran la versatilidad de esta variedad. En climas templados, de veranos no demasiado cálidos que dificultan la maduración, su tipicidad aflora con fuerza. En este caso da lugar a vinos con potentes aromas varietales, que hacen las delicias de sus seguidores aunque pueden desagradar a quienes no conocen bien la cepa.
Elaboración.
En la elaboración de vinos tintos los cortes potencian sabores y aromas, una práctica que no da iguales resultados con los blancos. La Sauvignon Blanc no es una excepción, razón por la cual, en casi todos los países, se elabora como varietal. En Burdeos, se acostumbra a cortarla con la Semillón y juntas le otorgan gran personalidad a los blancos secos de la zona. En la cercana Sauternes, a partir de uvas atacadas por la botrytis noble, se ensambla con la Semillón y la Muscadelle para dar lugar a los grandes vinos dulces de la zona. Si bien participa en el corte en menor volumen que las otras cepas, su rol resulta gravitante en la conformación del sabor tan singular de los vinos de Sauternes. No es usual estacionar la Sauvignon Blanc en madera, pero en California se ha probado intensamente esta técnica como se hace con casi todas las variedades.
Características.
Los racimos tienen forma cilindrica y tamaño mediano. Los granos son pequeños, color amarillo verdoso. Plantada en un terreno fértil tiende a dar una producción excesiva que diluye, en gran medida, su tipicidad. El reconocido vigor de sus viñedos resulta un factor a controlar cuando el objetivo es lograr un producto de alta calidad. Por esa razón, muchos expertos aconsejan a los viticultores que procuran la excelencia plantarla injertada sobre un pie de baja productividad.
Sauvignon Blanc.
Orígenes y difusión.
En Francia, en el alto valle del Loira, se la encuentra tal vez en su máxima expresión de elegancia, en especial, en la zona de Pouilly, de suelos calizos, logra una expresividad que ayuda a justificar el concepto del terroir. Es allí donde sus vinos presentan un matiz aromático mineral, que recuerda a la “piedra del yesquero” y de ahí que en esa comarca se la llame también Blanc Fumé (en California, Fumé Blanc). En Burdeos la Sauvignon Blanc se cultiva extensamente y los expertos la consideran originaria de esta región, sin evidencias que demuestren lo contrario. Su cultivo se extendió a otras comarcas francesas dado el firme interés que existe por sus vinos a nivel internacional. Por esta razón, esta cepa que en 1968 ocupaba el lugar 13o de producción de acuerdo a la extensión de viñedos en el censo vinícola francés, en la década de 1990 se ubicaba cuarta entre las variedades blancas. Del otro lado de los Alpes, en el Friuli italiano, la Sauvignon Blanc se cultiva con esmero y los varietales que se elaboran con ella cuentan con el reconocimiento de los entendidos. En Alemania y la península Ibérica no ha tenido una gran acogida pero en ambos países hay otras cepas blancas que ofrecen aromas y sabores parecidos.
En el resto del mundo -California, Cono Sur de América, Sud África y Oceanía- se ha difundido con fuerza. En Chile integra junto a la Chardonnay el dúo blanco exportable. Las principales bodegas argentinas la consideran de gran importancia, tanto para el mercado interno como para el externo. Sin embargo, es Nueva Zelanda el país que ha encontrado, después de Francía, la mejor forma de trabajarla. Allí, en un clima templado, húmedo y exento de altas temperaturas, sus aromas se potenciaron y hoy sus vinos son muy solicitados por todos los consumidores del mundo.
Este pequeño pais del Hemisferio Sur que, a partir de la década de 1970, hizo un concienzudo esfuerzo para adaptar esta variedad a su clima y suelo, puede considerarse como la segunda patria de la Sauvignon Blanc.










