
A los vinos que están elaborados a partir de varias clases de uvas se los llama vinos de corte o genéricos. En este caso la pregunta puede ser: ¿Por qué utilizar varias cepas en la preparación de un vino? El objetivo, según quienes defienden los vinos genéricos, es lograr mejores productos. El corte o coupage pretende lograr que el resultado final sea más que la suma de las partes. Así, por ejemplo, en uno de los cortes tradicionales de Burdeos la Cabemet Sauvignon aporta color, taninos e intensidad y la Merlot suavidad y armonía. En el champagne, la Chardonnay da elegancia y finura, mientras que la Pínot Noir contribuye con estructura y frutalidad. Los vinos genéricos se denominan de acuerdo con el gusto del productor. La bodega Carrau llama a su tinto genérico, Tradición 1752; Juanicó tiene su Preludio y De Lucca, su Río Colorado. En las etiquetas puede indicarse o no las uvas que se utilizaron en su elaboración. En el caso del Cadel Sacramento Tinto de Irurtia, por ejemplo, se indica que es un corte de Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabemet Franc y Malbec.
Al hacer el corte, el enólogo determina con precisión las proporciones con que debe participar cada cepa en la combinación para obtener un vino de buen equilibrio. El coupage o corte entre vinos, llamado “el arte del enólogo” es una herramienta usada con frecuencia en las regiones de clima muy variable. Como las características de los vinos de cada cosecha son muy distintas, se recurre a ese procedimiento para obtener un producto que mantenga un estilo. Si cada año la Cabernet Sauvignon da vinos diferentes y lo mismo pasa con la Merlot y la Tannat, es posible que la bodega logre mantener el estilo de su vino a través del tiempo efectuando cortes adecuados entre las distintas cepas.
La tendencia que han seguido los países del nuevo mundo vitivinícola -Australia, California, Chile, Nueva Zelanda- es la elaboración de vinos varietales. En tanto que los vinos genéricos o de corte se consideran un patrimonio de los países europeos -Francia, España, Italia- donde tradicionalmente los vinos no llevan como nombre la variedad o variedades de uvas con que fueron hechos sino el de la región de producción. En Europa, sólo el consumidor informado sabe cuáles son las cepas a partir de las cuales se producen los vinos de las distintas regiones: Ríoja, Chianti, Cha-teauneuf-du-Pape, etcétera. Sin embargo, se nota una tendencia aun en las regiones más tradicionales, a indicar el tipo de uva a partir de las cuales hicieron sus vinos. Así es posible ver que algunos Riojas comienzan a ser llamados Tempranito, la principal cepa de la zona, sin dejar de ser Rioja y las etiquetas del Chianti indican que la uva con que se realizan es sobre todo Sangiovese. También los europeos comienzan a producir vinos varietales que no llevan la denominación de la región sino que -al estilo del nuevo mundo- se etiquetan como Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah. Por su parte, aunque tímidamente, el nuevo mundo descubre sobre todo a la hora de producir grandes vinos, el arte del coupage y los vinos genéricos. Los llamados “Premium” tales como Opus One en California o Almaviva en Chile son genéricos. En Uruguay la mayoría de las bodegas se ha inclinado por la elaboración de vinos varietales y en menor medida bi-varietales.