Establecimiento de Varzi, hoy de Bodegas Carrau.
La preocupación del industrial por producir buena uva se manifestó en la contratación de personal idóneo y en el estudio minucioso de los manuales que confrontaba con su práctica. El orgullo que sentía por la calidad de los vinos que elaboraba quedó explícito en un informe que realizó a pedido del escritor Carlos A. Maeso, en 1903: “Sobre la calidad de los vinos no hay duda alguna que son excelentes y que pueden competir con los mejores que se importan: los de la Granja han sido favorecidos con tres primeros premios en las Exposiciones de Genova, Chicago y Montevideo”. En ese misma nota, Varzi describía la Granja Varzi, ubicada a 12 kilómetros de Montevideo, con un viñedo en plena producción en 1892 y que debió ser replantado sobre viña americana como consecuencia de la filoxera; hacía hincapié en que su viñedo se cultivaba con criterios modernos y enumeraba las cepas que plantaba: Harriague, Bor-goña, Cabernet, Merlot, Semillon, Sauvignon y Vidiella, injertadas sobre Rupestris del Lot y Riparia Gloire de Montpellier.
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En ese texto relata la infancia vivida en Tucumán, donde lo llevó su padre viudo, su accidentado regreso a Montevideo en tropa de carretas primero y viviendo luego de la pesca en Rosario hasta conseguir el favor de un viaje en barco. Habla de los proyectos, de la idea de “conquistar una gran fortuna” de “dar vuelta la rueda que conduce a ella”. La enumeración de las empresas en las que participaba a comienzos del siglo XX son prueba de que la rueda había girado de acuerdo con sus aspiraciones: Sociedad Cooperativa de Viticultores, Parque Balneario Solís, Frigorífico Artigas, la Imprenta de La Mañana, balneario Carrasco y Cerámica Uruguaya. Del mundo de los negocios, el hijo de inmigrantes genoveses pasó a la actividad política. Estuvo vinculado al Partido Colorado y. a partir de 1881, fue diputado por dos períodos. De acuerdo a su testimonio, en 1887, a punto de terminar el mandato de diputado, “un tanto hastiado de la política”, decidió comprar la chacra contigua a su quinta en Colón para destinarla a la actividad agrícola, en que la viticultura crecía y se vislumbraba como negocio rentable. Varzi fue continuador de las experiencias realizadas por Domingo Portal, así como amigo de Federico Vidiella, hijo de Francisco, y de otros hombres que invirtieron en tierras con destino al cultivo de vid y elaboración de vino.
PABLO VARZI.
La influencia italiana. Más premios internacionales.
“Nací en Montevideo el 14 de setiembre de 1849, en una casa de la calle Sarandí/ent Juncal y P. [...] que hoy es propiedad del Sr. Pablo Ferrando. Fueron mis padres José y Rosa Serini, ambos italianos que[e] llegaron a Montevideo á principios de Mayo d[e] 1843, tres meses después de haberse iniciado el sitio de Montevideo por la vanguardia del Ejército de la Confederación Argentina al mando del General Dn Manuel Oribe. En 1851, al terminar la Guerra Grande murió mí madre dejando los últimos tres hijos de los ocho que tuviera, cinco de los cuales, todos mujeres, habían muerto.” Así comienza Pablo Varzi el relato de “los rasgos más salientes de mi zarandeada vida”. Esta memoria titulada “¿Quién soy yo?” está destinada a “los seres queridos á que he dado origen” y es un atrapante testimonio de las vivencias de uno de los pioneros de la vitivinicultura uruguaya que transcurrieron en la segunda mitad del siglo XIX
Esta idea de marketing parece seguir vigente cuando las bodegas uruguayas tienden a coincidir en la idea de que Uruguay, país poco conocido, se presente en ferias y mercados internacionales con un vino “insignia” que no es otro que el Tannat, elaborado con la misma cepa, la Harriague del siglo XIX.
La aparición de la filoxera en los viñedos fue la última dificultad que afrontó Pascual Harriague antes de su muerte en Francia en 1894 donde se había trasladado buscando aliviar su enfermedad.
El estudio en detalle de la experiencia de Harriague contribuyó a la acumulación de conocimiento por parte de los viticultores. Para el común de los uruguayos su gran aporte fue la introducción en el país de una cepa fundamental del vino nacional, que identifica a Uruguay en el mundo. Dice el historiador Osear Mourat: “La propuesta de Harriague fue audaz, partir de un vino periférico, desconocido en los mercados internacionales, producirlo desde una región periférica para competir y conquistar los mercados centrales, que eran los grandes centros de consumo. Y más audaz aún con un producto desconocido, pero con la ventaja de no tener competencia de los centros productores que dominaban los mercados internacionales”.
Viñedos uruguayos.
A pesar de que la empresa se presentó en numerosas exposiciones nacionales e internacionales, no se pudo concretar la expectativa de exportar los vinos. Sí recibieron premios: medalla de plata en Paraná, Argentina, en 1887 y al año siguiente un premio del Gobierno nacional, medalla de plata en Barcelona y en 1889 la medalla de plata en la Exposición Universal de París.
Los primeros intentos de el cultivo de vid los realizó en 1860 en la chacra de San Antonio Chico, pero como no le fue bien, abandonó las experiencias hasta 1874. Cuando Pascual Harriague emprendió el plantío de viñedos con el propósito de elaborar vino, su empresa ya estaba consolidada, faenaba más de 600 vacunos por día en época de zafra. Para ocupar al personal ocioso cuando disminuía la actividad saladeril, el empresario incursíonó en diversas actividades agrícolas: una fue la viña. En un principio intentó aclimatar las variedades capaces de competir con los vinos que llegaban de Francia, Italia y España. Por esa razón hizo numerosos intentos con cepas de Burdeos, España e Italia que crecían sin producir. Al fin, cuando Jauregui le proporcionó la Lorda, Harriague comenzó a sustituir sus viñas con esa cepa que produjo excelentes resultados y que posteriormente fue adoptada en buena parte de los viñedos sáltenos.
El viticultor que le proporcionó la cepa a Pascual Harriague fue Juan Jáuregui, argentino de Concordia, apodado Lorda. Jáuregui rodeó de misterio el nombre original de la cepa con la que compartió el apodo y hay quienes piensan que también alimentó las diferentes historias conocidas acerca de su procedencia. La Lorda o Harriague no es otra que la cepa francesa Tannat, proveniente de Iruleguy, en los Bajos Pirineos. También en Francia, en los Bajos Pirineos, pero en la localidad de Hasparen nació Pascual Harriague en 1819. De origen campesino, formó parte del primer gran contingente de inmigrantes vascos que arribó a Uruguay en los años ’30. Cuando llegó, en 1838, el joven superaba en diez años la edad del país que lo recibía. Apoyado por sus paisanos comenzó una vida de trabajo y empresa en la que la vitivinicultura fue culminación y complemento de gran variedad de actividades. Se había iniciado como peón en los saladeros del Cerro y llegó a ser dueño de su propio establecimiento La Caballada, en Salto.
La uva a la que aludía el inspector y que se había difundido en tierras salterias durante aquel período de auge de la vitivinicultura llevaba el nombre de Pascual Harriague, inmigrante vasco francés que había muerto en abril de ese mismo año en París. El fue quien logró, luego de numerosos intentos frustrados de producir buen vino con otras variedades, adaptar la uva Lorda en su establecimiento de La Caballada, que fue luego bautizada Harriague y también llamada Arriaga por deformaciones del término sufridas en la transmisión oral.
PASCUAL HARRIAGUE
Con la mira en la exportación. Los primeros premios internacionales.
“La variedad por excelencia para los agricultores del Salto es el Harriague Tinto que predomina en todas partes y es exclusivo en muchos lugares, su rusticidad, su producción abundante, la clase de vino que se puede obtener según se dirijan las fermentaciones para producir unas veces vinos comunes de mucho cuerpo, color subido y sabor agradable sumamente apetecido en el consumo general, y otras veces vinos de color menos intenso, transparentes y aromáticos, que parecen anunciarle un puesto entre los vinos superiores” Así informaba el Inspector de Viticultura Teodoro Alvarez, con fecha 19 de diciembre de 1894.









