La maduración.
Los veranos templados del país aportan características especiales a sus vinos. Los distintos cultivares alcanzan una cantidad de azúcar adecuada los vinos nacionales, por lo general, no exceden el 12,5% de alcohol-y a la vez, una acidez firme que completa su personalidad. Estas características les dan un marcado perfil europeo y los separan de los productos tradicionales del nuevo mundo vitivinícola, la mayoría de los cuales provienen de regiones cálidas. Tal vez las mayores semejanzas se den con los vinos de Nueva Zelanda, que cuenta con un clima que presenta similitudes con el de nuestro país.
En el norte maduran antes. Las diferencias térmicas existentes entre las regiones del país hacen que las uvas maduren en distinta época. Existe una diferencia de 3 °C a 4 °C en la temperatura promedio anual entre el sur y el norte. Como consecuencia, el cíelo de la vid en Artigas, Paysandú y Rivera, comienza antes y la vendimia se realiza un mes antes que la de Canelones y San José. En el departamento de Colonia la diferencia es de 15 días de anticipación con respecto a sus pares sureños.
Cada cual a su tiempo. Las primeras uvas que maduran son las blancas. En el sur del país, a mediados de febrero, la vendimia comienza con la Gewürztra-miner y continúa con Pinot Blanc, Sauvígnon Blanc, Chardonnay. Afines de febrero o principios de marzo la Mertot es la primera de las tintas en vendimiarse. Casi enseguida, la sigue la Cabemet Franc, luego, la Tannat y por último, la Cabemet Sauvígnon que algunos años se cosecha en abril. Si quieres saber mas sobres las uvas y sus propiedades te recomendamos visitar plantas medicinales tiene notas muy importantes.
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En el país no se ha acumulado conocimiento suficiente como para excluir regiones o priorizar en forma absoluta una sobre otras. Si se consideran las zonas en las que ya se cultiva la vid se puede considerar que todas tienen ventajas y desventajas que devienen de las características da sus suelos y de los parámetros climáticos. Por esa razón no todas son aptas para todas las variedades. Se puede afirmar sí que es la zona sur la que da un carácter propio a los vinos uruguayos.
En cambio en las zonas donde no hay cultivos comercial de la vid está todo por investigarse. En ellas tanto los parámetros climáticos como los suelos parecen mostrar características auspiciosas, por lo menos para hacer el intento de implantar viñedos.
El clima de la uva.
Uruguay está ubicado en una zona por demás propicia para la producción de vinos finos de alta calidad con condiciones climáticas que lo aproximan a las grandes regiones productoras del mundo. Ubicado entre los paralelos 30″ y 35° de latitud sur, el país goza de un clima templado con estaciones bien marcadas. El frío del invierno permite el adecuado reposo de las plantas, en tanto, los veranos calurosos, con un régimen de temperaturas altas durante el día, pero no excesivas, facilitan la buena maduración de los distintos cultivares. Las temperaturas máximas absolutas difícilmente superan los 32 °C durante enero y febrero. El cercano océano Atlántico y el Río de la Plata actúan como moderadores de la canícula. La amplitud térmica, con variaciones entre el día y la noche que normalmente supera los 10 “C, ayuda a la obtención de una madurez equilibrada. Portado esto, las uvas alcanzan el azúcar necesario, un buen nivel de acidez y un buen desarrollo de aromas, color y taninos. La principal amenaza de la región son los veranos lluviosos durante los cuales se reduce el número de días soleados. Sí las precipitaciones ocurren en el período de vendimia pueden comprometerla buena madurez. Esto marca una diferencia con la mayoría de los países vitivinícolas del nuevo mundo, que desarrollan la viticultura en zonas áridas, que deben irrigar y donde las diferencias entre las distintas cosechas suelen ser mínimas.
La región uruguaya.
Son tres los factores de mayor incidencia en el cultivo de uvas de calidad: las condiciones climáticas, las características del suelo y la cultura vitivinícola de los habitantes de un país o región. Si los trabajadores del sector saben sacar provecho de las ventajas naturales podrán elaborar buenos vinos.
Las heladas de agosto y setiembre son las que perjudican la vid.
En la mayoría de los casos, los viñedos que son exigidos para brindar mayor cantidad de kilos por hectárea no son capaces de producir la mejor fruta. Cuanto mayor es el rendimiento, menor la calidad. Hace ya unos cuantos años que los hombres del vino saben que esto es así. No existen reglas generales para determinar la carga óptima de producción, ya que ésta depende del terreno, del clima, de la cepa cultivada y del sistema de conducción elegido. Los viticultores establecen esa cantidad para cada viñedo, experimentando año tras año, por prueba y error, hasta llegar al objetivo requerido. Existe una constatación surgida de la observación de la realidad: los mejores vinos del mundo provienen de viñas que producen pocos kilos por hectárea. El viticultor moderno regula la producción, por ejemplo, eliminando los racimos que considera excesivos. La planta se concentra, entonces, en alimentar menos granos. Esta operación llamada rateo, se practica normalmente cuando a los frutos les llega el envero, o sea, cuando ha comenzado la maduración.
El equilibrio entre el follaje y la fruta.
Las hojas de la vid por su contenido de clorofila realizan la fotosíntesis, produciendo glucosa. Esto puede inducir a pensar que cuanto más frondoso es el follaje de una cepa, mejor nutridas estarán las uvas. Sin embargo, no es así ya que las únicas hojas capaces de autoalimentarse y aportar alimento al resto de la planta son aquellas que están bien expuestas a la luz solar. Las que permanecen en la sombra, en cambio, no producen alimento en cantidad suficiente pero lo demandan de las que están activas; son hojas parásitas. El alimento de esas hojas va en desmedro del que precisa la fruta para obtener el máximo de sabor. Por eso, resulta sumamente importante cuidar el equilibrio entre racimos y follaje. Estos aspectos deben considerarse a la hora de implantar el viñedo con el objetivo de calcular la cantidad de vides a plantar por hectárea, evitando el sombreado entre ellas. También es necesario cuidar la orientación de las filas, dispuestas de norte a sur, para que así las plantas reciban el sol del este de mañana y de tarde el del poniente.
La poda.
El método para lograr que la planta adopte la forma deseada es la poda. Esta es la labor más importante que realiza el hombre en la viña; una tarea difícil y empírica, que depende de la experiencia del viticultor. Llevada a cabo adecuada y racionalmente será decisiva para la mejor calidad de las uvas. Con la poda se eliminan algunas partes de la planta para darle forma y asi, además, regular su producción. Como se trata de una acción agresiva la poda es en invierno, durante el periodo de dormancia, para reducir al mínimo el daño producido. Sin embargo, también se realiza en primavera la denominada poda verde, que se practica sobre todo para eliminar el exceso de follaje.
Capacidad de retener agua.
Asi como la superabundancia de agua es nociva para la vid. la ausencia de la necesaria humedad de la tierra es perjudicial para su desarrollo vegetativo. La lluvia caida en el invierno, almacenada en las capas profundas del suelo, forma una excelente reserva para ser utilizada en verano, si el tiempo resulta demasiado seco.
Por este motivo, los mejores viñedos del mundo se han implantado en general a la vera de los rios. Esto es asi en Francia, tanto en Burdeos como en el Loira. En Alemania, los viñedos del Rhin y del Mosela y así se podría seguir detallando.
Vid en espaldera.
Es cierto que en muchas de estas zonas una parte de su producción se realiza con otros sistemas de conducción del viñedo, pero la gran mayoría utiliza la espaldera y no piensa cambiar. No olvidemos que lo que buscamos es la exposición de la fruta al sol y una muy buena ventilación para lograr una madurez óptima de acuerdo a las condiciones climáticas de cada año. En la espaldera media a alta, lo podemos lograr siempre que no pretendamos cosechas de gran rendimiento de kilos por hectárea. Algunos nuevos sistemas de conducción aparecieron Para aumentar la cosecha, algo que sabemos disminuye el potencial de la materia prima y por ende la calidad del vino resultante. La espaldera media a alta es la que más nos satisface ya fue al aumentar el área foliar permite una madurez óptima de hasta 10/12 t/há. Por arriba de estos niveles de producción, la espaldera puede tener algunos inconvenientes en años con mucha humedad.
Conducción en espaldera.
La espaldera media alta es un sistema de conducción muy apropiado para producir vinos de calidad. Al recorrer el mundo se ve que es el sistema más adoptado en las regiones donde se producen los vinos de más renombre: Burdeos, Bourgogne, Ribera del Duero, Rioja, las principales zonas de Italia, California, Chile, gran parte de Argentina, Sud África, Australia y Nueva Zelanda.










