La enoteca personal.
Una aspiración realista, si se carece de espacios adecuados, es la formación de una enoteca para tener a mano una pequeña colección de los vinos preferidos, reservados al consumo familiar y a la cena o almuerzo con los amigos. Los vinos uruguayos no necesitan de un estacionamiento prolongado y, salvo excepciones, no lo resisten bien. Cuando las bodegas los ponen a la venta ya están prontos para ser consumidos y, aunque en todos los casos es recomendable un breve periodo de reposo después de adquiridos, es necesario rotarlos con frecuencia, en particular los blancos y rosados. Por eso, como los vinos de la enoteca no permanecen largo tiempo en ella, el espacio que se les destine no requiere condiciones demasiado especiales. Solo se necesita que se mantenga oscuro y fresco, evitando las oscilaciones de temperatura y que ésta sobrepase los 22 °C.
Cómo se forma.
Lo más importante para armar la enoteca es ser inquieto, probar diferentes estilos de vino para quedarse con lo que guste más. Es mejor formarla de a poco, adquiriendo todos los meses algunos vinos adicionales, hasta llegar a un mínimo de 60 a 80 botellas. De cada tipo de vino conviene almacenar dos o tres botellas en el caso de los blancos y rosados y de cuatro a seis si se trata de tintos.
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La temperatura de servicio.
El alcohol del vino se percibe con más intensidad tanto por el olfato como en la boca cuando la temperatura es más alta. Si un vino es muy alcohólico conviene servirlo a menor temperatura (dos o tres grados menos de lo indicado para su tipo) para dotarlo de mayor equilibrio.
El concepto de zonas vitícolas o regiones tiene su origen en Europa y en particular en Francia e Italia donde se establecen Denominaciones de Origen Controlado. El conjunto de elementos que diferencia el producto elaborado en cada una de las regiones que producen los vinos de renombre son peculiares entre un punto y otro de un territorio. Para afirmar que una región es diferente es imprescindible conocer el clima, el suelo y cuál es la respuesta que tiene el cultivo de cada variedad. En nuestro país, un ejemplo práctico que demuestra la diferente incidencia del clima según el lugar es el comportamiento de la variedad de uva de mesa Cardinal. Esta variedad madura en los primeros diez días de diciembre en Bella Unión, alrededor del 20 de diciembre en Salto, los primeros días de enero en Durazno y Colonia y en el sur a partir del 20 de enero. Estas fechas pueden modificarse según los diferentes manejos del cultivo.
PABLO VARZI.
La influencia italiana. Más premios internacionales.
“Nací en Montevideo el 14 de setiembre de 1849, en una casa de la calle Sarandí/ent Juncal y P. [...] que hoy es propiedad del Sr. Pablo Ferrando. Fueron mis padres José y Rosa Serini, ambos italianos que[e] llegaron a Montevideo á principios de Mayo d[e] 1843, tres meses después de haberse iniciado el sitio de Montevideo por la vanguardia del Ejército de la Confederación Argentina al mando del General Dn Manuel Oribe. En 1851, al terminar la Guerra Grande murió mí madre dejando los últimos tres hijos de los ocho que tuviera, cinco de los cuales, todos mujeres, habían muerto.” Así comienza Pablo Varzi el relato de “los rasgos más salientes de mi zarandeada vida”. Esta memoria titulada “¿Quién soy yo?” está destinada a “los seres queridos á que he dado origen” y es un atrapante testimonio de las vivencias de uno de los pioneros de la vitivinicultura uruguaya que transcurrieron en la segunda mitad del siglo XIX
También el incremento de la demanda de vino en Uruguay por influencia de los inmigrantes. La compra del predio para la granja y la implantación del viñedo fue un riesgo. Francisco Vidiella soportó desilusiones, fracasos y hasta la burla de sus contemporáneos por apostar a la agricultura en un sector en el que sólo existían modestas experiencias a escala doméstica. La distinción de Francisco Vidiella como pionero de la vitivinicultura nacional no se fundamenta solamente en su osadía y su tesón propios de los empresarios y de tantos inmigrantes que llegaron a Uruguay en el siglo XIX.
Un ejemplo del esfuerzo de la ARU fue la creación de una sociedad por acciones (Sociedad Vitícola Uruguaya) con el objeto de desarrollar un gran complejo vitivinícola, que aún hoy se mantiene operativo. Su acta de fundación está fechada el 24 de mayo de 1887 y en ella tuvieron destacada participación hombres como Francisco Vidiella. Para el desarrollo del complejo agrícola industrial se contrató a un técnico francés. Después de un estudio de los distintos suelos del país se seleccionaron los departamentos de Salto y Florida para su ubicación. Finalmente se decidió por este último, cerca del cauce del Santa Lucía, en un terreno por donde pasaba el ferrocarril, para facilitar el traslado de los vinos a Montevideo. En un ejemplo de integración vertical se implantaron 100 hectáreas de viñedos (Pinot Noir y Folie Noir), alcornoques para obtener el corcho, robles para la fabricación de barricas y una importante bodega. Construida con granito negro de las canteras cercanas, sus paredes tienen más de un metro de espesor, un techo de bovedilla típico de las construcciones del sigo XIX y columnas de hierro
fundido. Hoy es ocupada por Vinos de la Cruz, una empresa de la familia Arocena.
De hecho la ARU, con su biblioteca y sus archivos operó como un centro de nucleamiento de saberes y prácticas, asesoró a quienes lo solicitaron y divulgó la información acopiada y las novedades más recientes. Elaboraron informes particulares sobre sus experiencias en esta materia”. Así, en una de las revistas de la ARU se considera necesario tratar y dilucidar entres otras, las siguientes cuestiones: vides para poder fabricar vinos buenos?
¿Y si no hay, en qué puntos convendría mejor buscarlas?
Algunas de las discusiones de aquellos años -que Incluían la viabilidad de la vitivinicultura en el país-parecen seguir vigentes.
Vinos uruguay:
“La ARU albergó, de modo informal, un núcleo de viticultores y activistas gremiales, incansables estudiosos de los textos y manuales europeos de diversas procedencias, organizó una red de productores -en los departamentos anteriormente mencionados*- para intercambiar y divulgar sus experiencias y creó un valioso registro documental sobre esta actividad de reciente data en el país. Algunos de ellos mantuvieron correspondencia con instituciones europeas especializadas en vitivinicultura; la mayoría intercambió notas con la gremial y otros camaradas diseminados en el país.
Asociación Rural del Uruguay:
La creatividad, la decisión, el estudio y empuje de los pioneros fue insustituible en el inicio y posterior desarrollo de la industria vitivinícola nacional. Los nombres conocidos otros son conocidos y hay vinos que llevan su nombre en homenaje. Hubo, sin embargo, otro protagonista de importancia en este rubro y en esos años últimos del siglo XIX: una élite empresarial nucleada en la Asociación Rural que apoyó activamente el progreso del sector. Así lo destaca un , historiador estudioso del tema quien, además, ha investigado en los archivos de la corporación: “El archivo de la Asociación Rural del Uruguay permite descubrir la importancia que esta élite concedió a la vitivinicultura”. Esta labor privilegiada por los directivos gremiales de la época se centró entre otros aspectos en la construcción de una biblioteca especializada, el asesoramiento y la divulgación en la materia y gestiones dirigidas a la creación de una Escuela de Agricultura.
Informacion sobre vinos:
Mr. Thomas había hecho tratar sus viñas quemando las cortezas do todas las partes de las cepas con el “Pyróforo” insecticida inventado por Mr. Bourbon, cuyo instrumento proyecta una llama intensa y fácil de dirigir, que mata radicalmente y sin ningún daño para la vitalidad de la cepa, todos los gérmenes que se hallan allí depositados y por consiguiente el huevo de invierno”. Después de tres años que usa ese procedimiento del fuego, sin preocu-’ parse lo más mínimo de la phylloxera de las raices, ha conseguido ver a sus viñas robustecerse y con abundante fructificación en medio de los demás viñedos perdidos.









