Bolsa certificada.
No es una bodega, ni siquiera una marca, sino una garantía de calidad. Cada año, una bodega, Graffigna, La Esmeralda, otra, entrega a la Bolsa de Comercio de San Juan cierta cantidad de vino que se embotella y la etiqueta lleva la indicación “Bolsa Certificada N° …”
Al ver que me había enamorado del San Ginés 66 y apreciaba el buen vino entre nosotros, con 35 grados a la sombra, apreciaba también la pileta del hotel el maitre, al día siguiente, me destapó una botella de Bolsa certificada N° …, año 68, si recuerdo bien. Era un buen vino pero que no tenía la calidad del San Ginés. Quiso seguir la experiencia y destapó otra “Bolsa Certificada” año 70. Buen vino también, pero nada más. Pusimos término a esta cuenta al revés y yo puse término a mi estada en San Juan.
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López Peláez.
Ya que estaba en la mejor zona para la fabricación de los vinos especiales, no podía dejar de visitar la bodega López Peláez que se especializa en la elaboración del Jerez, de la Manzanilla y de los mistelas. Al llegar, cuál fue mi sorpresa al ver una fila de una cuadra de largo, de gente que, con la damajuana en la mano esperaba su turno para comprar vino. Debe ser muy bueno o muy barato, pensé: “No tan barato, pero muy bueno”, me precisó mi guía. Es vino de Pedro Giménez, uva común pero frutada y que sirve de base a casi todos los Jerez argentinos, como la Malbec a los tintos.
Expliqué ya el proceso de fabricación del Jerez. Es el mismo en todas las bodegas. Para la Manzanilla, cuyo color es más claro y contiene un poco
menos de alcohol, el vino permanece menos en las bordalesas y parte del tiempo a la sombra. Jerez y Manzanilla se hacen únicamente con vino de gota. El vino de prensa y de borra se echa al común.
Me quisieron regalar una botella de Jerez “El Decano”. Como lo conozco, prefiero llevarme una botella de Manzanilla “María del Carmen”. Me hará recordar al tiempo pasado en Barcelona donde raramente transcurría un día sin que fuera a tomar un chatito de manzanilla en una taberna del Barrio Chino.
El parque:
No muy lejos de “La Esmeralda”, se encuentra una vieja bodega de puro estilo colonial, muy bien conservada, “El Parque”, fundada en el año 1889.
A base de Malbec, “El Parque” elabora un buen vino tinto y a base de Pinot blanco un vino blanco, liviano, de 11°7 y elevada acidez, que se deja beber con suma facilidad.
Pera Grau (Jerez).
Se elabora con Pedro Giménez, Criolla, Torrontés. Quizá se debe a la presencia de la Torrontés el gusto un poco particular que encontré una vez a una botella de Pera Grau y que señalé al enólogo, Sr. Fernández. Probamos, para ver, una botella que tenía en el laboratorio sin percibir el mismo gusto, pero, a mi vuelta de viaje, lo sentí de nuevo, menos perceptible, en una botella comprada en un almacén.
El Jerez se elabora con vino blanco cuidadosamente vinificado y ligeramente alcoholizado, si es necesario. Después de estabilizarse en pileta, pasa a bordalesas que permanecen expuestas al sol durante 4 ó 5 años. Luego se clarifica, se filtra y se embotella. Ha adquirido una graduación alcohólica de 16 grados, tiene poca acidez y una coloración amarilla oscura. Su aroma es acentuado.
La bodega de San Juan “cría” también un excelente vino tinto, a base de Cabernet, el Saint Félicien considerado como uno de los mejores tintos del país, y entrega a la Bolsa de Comercio vinos de los cuales hablaré luego.
Conozco mal el Saint Félicien que no probé todavía durante una comida, pero me deleité con un San Ginés 66 que probé en el hotel Nogaró de San Juan. Había pedido al “maitre” una buena botella de San Juan y me trajo el San Ginés, que es de Mendoza y me encantó. En decoracion de interiores podras ver consejos sobre la vid.
En su bodega del departamento de Caucete, “La Esmeralda” se dedica a la elaboración de vinos de mesa, vinos finos, y también de vinos para ver-mouths, para cognac, Jerez y otros vinos generosos. Su capacidad es de más de 240.000 hectolitros de los cuales 23.000 en vasija de madera. La solera donde “madura” el Jerez Pera Grau ocupa una amplia superficie. Todo el establecimiento es un modelo de limpieza, de orden, de agradable armonía.
Los viñedos se reparten en zonas, distanciadas unas de otras. Predominan la Cereza, la Criolla, la Moscatel, la Torrontés, la Pedro Giménez, Barbera d’Asti, etc. Te recomendamos que visites bricolaje decoración para ver consejos de jardineria y como se cultiva la vid.
(Jerez).
Elaborado a base de Criolla blanca y de Pedro Giménez.
Se mantiene en solera, en bordalesas de 200 litros durante 4 años y se procede al reemplazo del vino evaporado por otro de menos años pero de la misma calidad. La graduación alcohólica aumenta durante la estadía en la solera, llega a más de 16 grados mientras baja la acidez.
El “Tío Paco” es uno de los “Jerez” más conocido del gran público que aprecia su cuerpo y su gusto.
Aparte de estos vinos, Graffigna elabora toda una serie de otros vinos con nombres franceses, Barsac, Sauternes, Graves, y siempre me pregunté cómo se las arreglaban los enólogos para criar tantas variedades. Pero últimamente adoptó, a mi parecer, un criterio mucho mejor. Elabora bajo el nombre de Graffigna un vino blanco con Pinot blanco y Chardonnay y un tinto con Cabernet Sua-vignon, Malbec, Merlot y Verdot, ambos de muy buena calidad.
Moselandés (blanco fino seco).
Elaborado con uvas criolla, Torrontés, Pinot blanco, Pinot-Chardonnay. Para asemejarse a los vinos de “la Moselle”, el grado es más bien bajo, 12°, la acidez corregida, alta, 6,45 gramos. El vino es de color claro, algo verdoso, el bouquet agradable. Queda estacionado tres años antes de su venta, pero nunca en madera.
Colón rosado (rosado fino)
Elaborado con Pinot gris, Pinot blanco, To-rrontés. Graduación, 12,20°; acidez, 4,95 gramos. Posee buen bouquet, frescura. Es un vino agradable y se justifica su buena aceptación por el público. Como se elabora con una fuerte proporción de uvas blancas, fermenta en presencia del orujo pero se descuba antes de que se termine la reducción total del azúcar.
Para los tintos no se puede fijar exactamente el tiempo de estacionamiento, pues Graffigna adopta el sistema, muy generalizado, de sacar de sus reservas partidas de vino que se reemplazan por otras más nuevas. Este sistema uniformiza los vinos y evita los “malos años” que perjudican los vinos con milésimo. Elimina cierto “pintoresco” a la crianza de los vinos finos pero, comercialmente, el sistema se defiende.
La bodega tiene una producción muy diversificada. Ciertas marcas son muy difundidas:
Colón Cabernet y borgoña (tintos finos).
Se elaboran en proporción un poco diferente con algo de Cabernet, Verdot y Malbec. Graduación alcohólica de 12,5° a 13°; acidez, 4,80 gramos por litro. Es un vino de buen cuerpo, buen bou-quet. Se estaciona un promedio de cinco años antes de pasar a la venta.
En San Juan, las viñas están ubicadas en el departamento de Ullum, conducidas en parrales o contraespalderas, pero la tendencia es unificar la conducción en parral. Don Alberto me explicó que, por ejemplo, la Malbec que produce más en las partes bajas de la planta, sube difícilmente a la altura del “techo” del parral; pero el inconveniente se subsana al injertar Malbec sobre criolla al nivel de la parte alta del parral. Sobre una superficie de aproximadamente 600 hectáreas crece toda una amplia gama de cepajes: Cereza, Fantasía, Moscatel blanca y rosada, Ohonez, Maravilla de Málaga, Torrontés, Pedro Giménez! Malbec, Barbera d’Asti, Pinot gris, Cabernet, Semillón, Pinot blanco, Sultanina, Raboso, etc.
Una parte de esta uva se vende fresca para el consumo, otra sirve para la preparación de pasas.









