Con el tiempo Francisco Vidiella se convirtió en referente para la gente vinculada a la actividad agrícola. En más de una oportunidad fue consultado por la Asociación Rural que también le solicitó que preparara un manual donde volcara su saber a los efectos de divulgarlo. Hacia mediados de 1880, el viticultor daba cuenta del estado de ese texto: “Tengo escritas setenta y ocho fojas de mi trabajo práctico sobre vinicultura arreglado a las condiciones climatorias de este país. Esperaba los resultados de la cosecha de este año para poder apreciar mejor los resultados obtenidos (…) Hace cinco años que planté las primeras ocho mil cepas y si sus resultados no satisfacen por completo las lisonjeras esperanzas que alimentaba, espero que, con los nuevos ensayos que he llevado a cabo, quedarán satisfechas todas mis esperanzas.
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Informacion sobre vinos:
Mr. Thomas había hecho tratar sus viñas quemando las cortezas do todas las partes de las cepas con el “Pyróforo” insecticida inventado por Mr. Bourbon, cuyo instrumento proyecta una llama intensa y fácil de dirigir, que mata radicalmente y sin ningún daño para la vitalidad de la cepa, todos los gérmenes que se hallan allí depositados y por consiguiente el huevo de invierno”. Después de tres años que usa ese procedimiento del fuego, sin preocu-’ parse lo más mínimo de la phylloxera de las raices, ha conseguido ver a sus viñas robustecerse y con abundante fructificación en medio de los demás viñedos perdidos.
Informacion de vinos:
En corroboración de esto, cita el caso siguiente: “Existe en Ixirgentiere, Departamento de l ‘Ardeche, un pequeño viñedo, propiedad de Mr. Thomas, capitán de ingenieros, de guarnición de Versalles que hace tres años estaba en un estado de debilidad y sufrimiento notables á causa de estar minado do phy-loxera.
Destrucción de la phylloxera.
En el Journal d’Agriculture Practique, correspondiente al 26 de agosto último, hemos leido un nuevo procedimiento para la destrucción de la phylloxera que, por sencillo y económico, merece ser conocido de nuestros lectores. Consiste en la destrucción del huevo de invierno por medio del fuego. Mr. Jammel de Perpiñan asegura que en todos los viñedos filoxerados existe siempre entre las resquebrajaduras de las cortezas de las cepas el huevo de invierno que, como es sabido, es ol medio que poseo la phylloxcra para su reproducción parteno-genética, destruido el cual, desaparece la especie.
Muchos cientos de hectáreas fueron plantadas, ya por el esfuerzo individual, ya por el colectivo. Se llegó a creer que en pocos años más, no sólo se produciría el vino necesario para el consumo, sino que se hablaba de la posibilidad de exportarlo …
Hasta ahora, hablé de los vinos tintos. De los rosados, hay poco que decir. Solamente que, como ya lo dije, un rosado, más que todo un rosado fino, no debe ser el resultado de un corte entre blanco y tinto, sino el resultado de una elaboración en rosado. Por lo demás lo que voy a decir de los blancos vale, en gran parte, para los rosados.
Bien lo sabe el Sr. Stradella, gerente de Bian-chi, quien, al ofrecerme gentilmente una botella de “1887″ vaciló y me dijo: No, le voy a regalar dos, pues con los vinos viejos, nunca se sabe.
Moralidad: si una vez Ud. compra una botella de vino viejo de una marca y no le parece bueno, no vaya a incriminar por eso a toda la producción de la bodega. Puede ser un simple accidente.
La botella “casera” que tiene “no se sabe cuantos años” resulta muchas veces insípida, maderi-zada. Un vino argentino, en general, llega a su punto culminante a los seis años. A esta edad ya es un vino viejo.
Un vino fino, lo es porque, desde el principio, toda una serie de elementos se sumaron para que adquiera esta calidad. ¿Se acuerdan de esos cuentos de nuestra infancia en que un hada buena otorgaba al príncipe recién nacido todos los dones imaginables? Para los vinos el hada buena se llama naturaleza, el suelo, el clima, las cepas. Estos son los factores básicos. Luego viene el trabajo del hombre.
LOS VINOS FINOS
Mucha gente piensa que basta olvidar una botella de cualquier vino con un buen corcho en un rincón de la casa para que, a los cinco o seis años, su contenido se haya vuelto un vino fino y viejo. No es así. Un vino común permanecerá vino común y a los cinco o seis años, o bien habrá mejorado un poco, o bien se habrá vuelto turbio, maderizado, no potable. Además no hay que confundir vino viejo y vino fino.
Existen otros elementos mucho más difíciles de precisar en el vino que le dan su color, su gusto, su aroma, todos estos elementos que hacen que la vinificación sea un arte, tanto o más que una ciencia, que hacen de cada vino, un ser aparte que, como ya lo dije, nace, tiene su período de juventud, madura y finalmente muere si se deja añejar demasiados años.
Desgraciadamente, fue esta impresión la que me dieron varios tintos “turista”, de diferentes bodegas, que tomé en Mendoza. Tenía la sensación de que se había echado a este vino “turista”, para darle más sabor, todo el vino de prensa proveniente de la elaboración de los vinos finos.










