Bodega Bouza: trabajar a pequeña escala, cuidar el entorno y crear una empresa vitivinícola sustentable fueron algunas de las Premisas de las que partieron Elisa Trabal y Juan Bouza cuando decidieron incursionar en la vitivinicultura. Ambos se volcaron a la tarea apoyados en el rigor de la formación científica de la Facultad de Ingeniería, la experiencia empresaria adquirida en el rubro panadero y una gran sensibilidad que se manifiesta hasta en los pequeños detalles de la restauración del edificio de la bodega. Los objetivos que se proponen son: producir sus propias uvas; conseguir un nivel de calidad que les permita comercializar dentro y fuera del país a un precio promedio de 10 dólares la botella y elaborar 100.000 botellas de vinos finos, la mitad para exportación.
En este nuevo camino reconocen el apoyo recibido en los inicios por parte de sus colegas con experiencia en el ramo. El primer paso que dio el matrimonio Bouza Trabal en la construcción de su empresa fue la adquisición, en 1998, de un viñedo en la zona de Las Violetas, Canelones, con vides de entre 10 y 20 años de edad de Tannat, Merlot, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon. A esta viña se sumaron 13 hectáreas de cepas nuevas de Merlot y dos de origen ibérico poco cultivadas en Uruguay: Albariño y Tempranillo.










