Consumo moderado.
Los estudios médicos han mostrado que un consumo regular moderado de alcohol aumenta la concentración de HDL (“colesterol bueno”) en la sangre, previene la oxidación del LDL (“colesterol malo”) y reduce la formación de coágulos sanguíneos. Así lo explica en su libro Australian Wine, Creina Stockley, del Instituto de Investigación del Vino de Australia. Las lipoproteínas llamadas HDL transportan el colesterol desde las arterias al hígado, desde el cual es eliminado y tienen, además, la propiedad de inhibir los efectos del LDL. Si bien todos los tipos de alcohol pueden brindar protección contra las enfermedades coronarias, los investigadores acumulan datos que indican que otras sustancias biológicamente activas que se encuentran en el vino -sobre todo en el tinto- como los toninos, son poderoso antioxidantes.
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La botella de vidrio y el tapón de corcho responsables del vino moderno.
El vino, tal como lo conocemos en la actualidad, debe gran parte de sus virtudes a la botella y al corcho. La aparición de estos dos elementos produjo una revolución en su calidad. Michael Edwards, en su libro Vino Tinto: Manual para Sibaritas, fija con precisión la fecha del trascendental cambio: año 1630. Señala también, que los vinos de Burdeos antes de la implantación del tapón de corcho y del cristal, sólo podían comercializarse a granel. Hasta ese momento, vanamente se intentaba conservar los vinos en ánforas o toneles de madera donde pronto perdían sus mejores características. Aunque no se sabe cuál era el sabor de los vinos de una época tan lejana, lo imaginamos muy distinto al actual. En ese pasado, en particular, no pudieron existir los grandes vinos, aquellos que alcanzan su plenitud después de ocho o diez años de embotellados.
Clima frío y suelos calizos.
Champagne es la más norteña de las regiones vitícolas francesas conocidas y la más castigada por condiciones climáticas adversas. El sol escasea y la producción de las viñas se ve constantemente amenazada por las inclemencias del tiempo, sobre todo por las heladas tardías en primavera y las tempranas en otoño. La uva madura más lentamente que en otras comarcas y, en los veranos fríos, es muy difícil que alcance la madurez completa. Esto se traduce en que los vinos de la región son de poco cuerpo y marcada acidez. A ello se le agrega un tenor alcohólico bajo, como consecuencia de la falta de azúcar en los frutos al momento de la vendimia. Estas condiciones climáticas desfavorables actuaron como incentivo para que los bodegueros champenoises insistieran en superarlas. En lugar de aquellos vinos tan poco atractivos, lograron elaborar un producto diferente, de gran elegancia, considerado símbolo de distinción en todo el mundo. La frescura, característica sobresaliente de este vino, se debe a una acidez importante, consecuencia de una vendimia que se anticipa a la maduración completa de las uvas, pero también a la peculiaridad del subsuelo. En la región de Champagne los suelos calizos, según aseguran sus habitantes, determinan que los vinos no se puedan comparar con ningún otro que se elabore con fruta cultivada en otra tierra.
El coupage: el arte del enólogo.
Una de las tareas más complejas que realiza el enólogo consiste en el corte de distintos caldos en busca de optimizar el producto final. Hay algunos tradicionales como el de Cabernet Sauvignon y Merlot en Burdeos, dos cepas que se complementan. La Cabernet Sauvignon aporta estructura, taninos y capacidad de envejecimiento en tanto que la Merlot brinda suavidad, aromas y sabores frutados, asi como menor acidez. En Uruguay se ha popularizado el ensamblado de los varietales de Tannat y Merlot. El secreto del coupage consiste en lograr al mismo tiempo equilibrio y complejidad, de tal manera que el vino resultante sea más atractivo que la suma de los que componen el corte.
El clima y el suelo del norte.
Mi experiencia se refiere a la zona de La Caballada, también conocida como Nueva Hesperides en el deparlamento de Salto.
En 1976, cuando surgió el proyecto de plantar viñas para vinos de calidad, buscamos en todo el país el lugar de mayor incidencia solar y mejor temperatura promedio. Nuestro propósito era producir sobre todo uvas tintas, en su mayoría Tannat, una uva con gran riqueza tánica. Para obtener la maduración ideal de los toninos son fundamentales dos características climáticas: la incidencia solar y el descenso de temperatura durante la noche.
Estudiamos los promedios anuales de temperatura de Meteorología. En base a ellos elegimos el departamento de Salto donde se daban los registros más altos durante el periodo de maduración de la uva. Pero buscamos, además, el lugar dentro del departamento donde las noches fueran más frescas.
Seleccionamos entonces un terreno a orillas del río Uruguay porque allí se produce ese contraste entre el día y la noche. Está ubicado en el valle del Daymán, muy cerca de la desembocadura del río y también muy próximo al gran espejo de agua de la represa del Salto Grande. La experiencia nos dice que en los meses de enero y febrero se produce una diferencia de temperatura entre el día y la noche que en ocasiones puede llegar a superar 20 “C. También nos mostró que tanto las temperaturas como la incidencia solar de La Caballada son excesivas para la obtención de vinos blancos de alta calidad aun sin practicar el deshoje. Por ese motivo erradicamos nuestros viñedos de uva blanca del norte y plantamos nuevos viñedos en el sur en La Puebla, Canelones. Con respecto al suelo tanto en el norte como en el sur se encuentran los mismos tipos. Nosotros buscamos la combinación suelo-clima a nuestro entender ideal. Como nuestro objetivo era y es la elaboración de vinos de calidad no queríamos un suelo de alta fertilidad pero si con buen drenaje subterráneo de aguas. En ¡a zona de La Caballada el suelo es arcilloso-arenoso en la superficie. Luego de esta primera capa de unos 50 centímetros de espesor hay presencia de cantos rodados puros. Actualmente; las raíces de las plantas adultas alcanzan la piedra.
Si al momento de la cosecha las uvas no alcanzaron el estado óptimo de madurez; no está todo perdido. El enólogo podrá modificar la composición de los mostos, con el agregado durante la fermentación del azúcar de caña necesario para obtener el grado alcohólico indispensable. En algunos paises esto se practica libremente. En Uruguay, se necesita una autorización de INAVI que la da sólo aquellos veranos en que está comprometida la obtención de un grado alcohólico suficiente. En estos casos la falta de madurez de las uvas acarreará un exceso de acidez, por lo que también puede ser necesario reducirla en la bodega, mediante una desadificación. En sentido opuesto, si los frutos llegaran a sobremadurar algo muy poco común en el país- la acidez demasiado baja restaría personalidad a los vinos. La adición de ácido al mosto, para reponer el equilibrio, será considerada por los técnicos de la bodega.
Otra forma de corregir desequilibrios es mediante el corte de los vinos de características complementarias. Si en bodega uno de ellos resultó con acidez excesiva, puede cortarse con otro que carezca de ella. Lo que no se podrá modificar será la carencia de aromas y sabores, resultado de uvas de escasa maduración.
El principal reto para los viticultores uruguayos parece presentarse en la selección de suelos con buen drenaje y portainjertos apropiados que reduzcan el vigor de las plantas para equilibrar así la fertilidad del terreno. También revisten gran trascendencia otros factores como la forma de conducción, el tipo de poda, el equilibrio de hojas y fruta, los raleos de hojas y racimos; operaciones que en el país se saben manejar cada vez con mayor precisión.







