La permanencia en botella.
Aunque parezca mentira esta es una pregunta compleja. Hace decenas de años que se busca sin éxito una respuesta científicamente comprobada.
Se sabe sin duda que cualquier vino bien elaborado y sin defectos siempre mejora luego de embotellado; por lo menos en los primeros seis meses. Durante cuánto tiempo más puede mejorar en la botella sus características sensoriales depende de cada vino. Habrá los que llegan a su máxima potencia a los dos años y otros que la alcanzan a los diez. La única forma de comprobarlo es tener varias botellas del mismo vino y abrir una cada año para sentir cuando el vino resulta más agradable. Por otro lado, el degustador experimentado puede predecir cuantos años puede sobrevivir un vino y por lo tanto su potencial de guarda. Lo que más se desarrolla en un vino con el tiempo son los aromas, que se vuelven más complejos.
No sólo se conservan los aromas de la variedad o variedades de uva, sino que también aparecen los llamados aromas de crianza o terciarios que se relacionan, por ejemplo, con descriptores tipo: tabaco, frutos secos, chocolate, ahumado, trufa, etcétera. Con respecto al gusto, el paso de los años suaviza algunos ácidos y a los toninos, que pasan a ser más aterciopelados. También se eliminan las aristas que a veces tiene un vino recién embotellado. Los blancos, rosados y tintos de buena calidad siempre podrán lucirse más al paladar del degustador con unos meses de crianza, en botella. Esto es así con la condición de que se guarden a una temperatura fresca y con la botella inclinada.
Bienvenida sea la crianza en botella para los grandes vinos.
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Lunes, diciembre 20th, 2010 | Author: Administrator
Miércoles, enero 13th, 2010 | Author: Administrator
Terminado su tiempo de estacionamiento en toneles, el vino se embotella. En ciertas bodegas sufre entonces un tratamiento “de fuerza” que consiste en refrigerarlo a varios grados bajo cero. Después de esta operación queda perfectamente límpido y estabilizado. Pero varios autores estiman que la refrigeración “mata” al vino y que la limpidez perfecta es apreciada solamente por los ignorantes. Refrigerar o no, es una cuestión de técnica en la que no voy a tomar partido pues los partidarios del método me harían probar inmediatamente excelentes vinos refrigerados. Indicaré, sin embargo, que ni Bianchi, ni López, refrigeran sus tintos finos.

